Un presidiaro en Tejas fue ejecutado luego que la apelación sufrió una demora por una falla de computación y el juez negó extender la fecha límite.
Una apelación era de esperar ya que ese mismo día la corte suprema había dicho que considerarían un caso en el que se cuestionaba la inyección letal como anticonstitucional.
Muchos jueces en se quedaron hasta tarde ese día previendo que llegarían apelaciones. No fue así el caso de la jueza Sharon Keller la cual no aceptaba apelaciones luego de las 5pm y ninguna a través de email. Diciendo Creo que la pregunta debería se ¿por qué no mandaron algo a tiempo? tuvieron todo el día.
El abogado de Richards, el hombre ejecutado esa misma tarde, dijo que un problema de computadora le impidió imprimir la apelación a tiempo y que si se hubiesen aceptado peticiones por e-mail abría llegado a tiempo, sólo necesitando 20 minutos más.
Si bien en la historia hubo un problema de computación que causó una demora, perfectamente podría haber sido un problema en el auto que manejaba para llevar la apelación.
El problema principal llace en la inflexibilidad de las reglas cuando se trata con problemas que tienen un marjen de error nulo como el caso de pena de muerte.
vía: the Register

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